top of page
  • Foto del escritorMelina Ángel

DÓNDE INVERTIR PARA REVERTIR LA CRISIS

Un buen negocio

 

El sistema económico se comporta como el adolescente adicto en la casa. Vendiendo hasta el último jarrón para tener un high más. Un adolescente adicto que se esconde detrás del consumo de productos, para ocultar la falta de conexión con su madre, con su padre que son la Tierra, la naturaleza, el sol. Este déficit de naturaleza debe ser sanado, y la economía debe adquirir una lógica de generación de fertilidad. De eso se trata la regeneración.


Para sanar ese adolescente se debe invertir en su capacidad creativa, en su capacidad de cuidar la vida. No para que produzca beneficios monetarios a corto plazo, sino para que sane su conexión con la Tierra. Porque es únicamente a través de cuidar la vida y de reconectar con su creatividad, que podrá sobrepasar la crisis adictiva, y aposentarse en la confianza de que sus acciones están dentro de la lógica de aquello que lo cuida, ahí sanará su conexión con ser cuidado. Podrá darse cuenta que siendo esa persona que sí es, amando su casa, amando la naturaleza, su familia y todos los seres que lo acompañan, siempre tendrá garantizado un sustento, una guía, una protección.

Sanar la gran diabetes sistémica, una gran acumulación frente a una gran escasez, es sanar esa adicción. El potencial regenerativo planetario está en la capacidad creativa de procesos de gobernanza regenerativa territorial, para crear bioregiones que permitan fortalecer esa conexión con la Tierra, con el territorio. Esto restaura la biodiversidad y todos los servicios ecosistémicos, hará que las comunidades conserven el bosque, limpien el agua, limpien los mares y hagan las transiciones agroecológicas necesarias para garantizar el bienestar y generar una expansión económica basada en la creatividad.


El buen negocio está basado en la creación de valor, o fertilidad, que permite tener beneficios a largo plazo. No sabemos qué formas vaya a tener en cada lugar, podemos querer controlarlo sectorialmente pero ya se demostró que así la expansión es degenerativa y llega a sus límites.

Ya llegamos a ellos. Así que es mejor invertir en algo que genere valor constantemente por la inherente capacidad creativa de la vida fluyendo a través de los seres humanos en comunidades.


Desarrollo Regenerativo y Espiritual


El desarrollo regenerativo que conecta la Tierra y lo espiritual emerge en forma de relación con el territorio, y genera procesos de identidad colectiva y comportamientos de enjambre que hace que cualquier producción tenga una distribución mutualista local asegurando la identidad colectiva, lo que a su vez aumenta la creación de fertilidad y de abundancia, en un ciclo regenerativo, siguiendo la lógica planetaria. Por el contrario, con la lógica de mercado de servicios ecosistémicos no estamos impulsando la regeneración, ya que poner el valor en algo fluctuante siempre tiene dos riesgos, uno es que los servicios ecosistémicos pierdan valor por alcanzar el punto de autorregulación planetaria que hoy está perdida, y que causa la inestabilidad y alto riesgo de inversión. O que pase lo peor, que en la lógica del mercado, para mantener o aumentar el valor de la inversión en el mercado de servicios ecosistémicos, se necesite el colapso planetario, algo incluso probable dentro de los actos de los adolescentes adictos del sistema financiero. En esa lógica no alcanzaremos la regeneración planetaria cuyo último indicador es la biósfera saludable con comunidades bellas y abundantes de humanos.


Es ahora el momento de tomar la decisión de expandir nuestra comprensión de lo que está pasando en nuestra casa, y de resolver la diabetes sistémica planetaria. La economía global debe girar a través de las inversiones globales en la gobernanza regenerativa biorregional! Este es el punto de apalancamiento que logrará cambiar la crisis actual. Ahora bien no se trata de darle dinero a la gente porque sí, sería como darle dinero a un adicto, y todo el sistema financiero sabe esto. Se trata de promover los procesos de gobernanza regenerativa biorregional que, dentro de un marco ético de conservación y transición agroecológica, permitan generar una distribución mutualista de los beneficios económicos tanto con la gente del territorio como con los inversionistas, en un punto adelantado de la regeneración. La lógica de mercado debe ser remplazada por la lógica planetaria, ya no basada en importaciones y exportaciones, sino basada en cómo se genera bienestar social real territorial para la creación de abundancia, como lo han demostrado millones de micro-iniciativas globales.


La Oportunidad de la Gobernanza Regenerativa


La gobernanza regenerativa implica procesos de desarrollo decididos desde los territorios que determinan infraestructuras, construcción de casas, restauración de las quebradas y ríos, procesos de desintoxicación de suelos y aguas, transición hacia producciones holísticas de animales y agricultura agroecológica y de la conservación y restauración de la biodiversidad. Este es el marco ético de la inversión. Hacer que los procesos de biorregionalización sean la garantía para inversiones a largo plazo es el mejor negocio actualmente. Hacer todo lo posible para que la gente que vive en los territorios viva en bienestar, no quiere decir que lo haga con avaricia, si se hace desde el lugar de bienestar, se hace desde la creación de focos de desarrollo en cada bioregión, porque permite la resiliencia a todo nivel, local y global. La gente ya sabe eso, el planeta lo está diciendo. Que los jóvenes no se tengan que ir del campo no significa no tener tecnología, pero no al costo de la tecnología que reemplaza la conexión con la Tierra por buscar maximizar producciones, sino en el uso inteligente de la tecnología para el bienestar. Invertir en la capacidad creativa de la gente para que resuelvan las necesidades dentro de la belleza y la búsqueda de armonía es lo que hace la vida en el planeta. Pasar de la adicción a la reconexión requiere estar dentro de marcos de procesos regenerativos de gobernanza que implican la conexión entre la gente, la resolución de conflictos, y las sanaciones colectivas de traumas personales y de linajes que tiene cada centímetro del planeta.


Es ver la emergencia de nuevas formas culturales y sociales donde todos tienen garantizados el agua limpia; un techo con materiales amigables con el ambiente y con arquitecturas biomiméticas sintonizadas localmente; la comida sana, nutritiva y diversa echa en armonía con la biodiversidad y con innovaciones adaptadas a cada lugar, donde los excedentes se comparten primero entre las personas y el ambiente, segundo entre las bioregiones vecinas y tercero con los inversionistas; donde las personas pueden adquirir lo que necesitan para su vestir y su hacer dentro de 100 kilómetros a la redonda; donde este garantizada la salud en un ambiente sano con acceso a diversas formas de encontrar la armonía de sus cuerpos; y finalmente donde todos tienen educación para justamente aprender de la increíble diversidad humana y no humana del planeta, pudiendo viajar y teniendo experiencias con otras culturas, con otras formas de ver el mundo, pero con una gran identidad que les da sus propios territorios, creando, a partir de ellos, su propias formas para mostrar a otros visitantes la sabiduría propia. ¿Cuál es la forma que cada territorio alberga para nosotros? ¿Suena como algo que hemos perdido? ¿Nos lleva directo al miedo a lo diferente? Es tiempo de sanar los miedos.


Este parece ser un sueño que compartimos muchos en la Tierra, pero el hecho de que en su lugar tenemos un mundo en crisis que hemos materializado colectivamente, nos lleva a replantear las cosas desde la base. Cambiar la lógica de mercado por la lógica planetaria nos enfrenta al miedo de perder, de no seguir ganando, pero el planeta ya nos está diciendo que no hay otra forma, y la sanación de la adicción adolescente a más highs, es la liberación de todas las almas, no para perder el control, sino para darnos cuenta que podemos finalmente confiar en la “madre” y el “padre” que nos sustentan, la Tierra y el Sol, y confiar en la vida que habita cada humano, cada corazón.


Como lo planteó Mark Carney del Banco de Inglaterra (2021), el valor ya no es más lo que era considerado valor económico. Hoy se debe considerar solidaridad, transparencia, solidez, resiliencia y demás (belleza), como generación de valor, no desde un punto de vista ambientalista romántico, sino desde la valoración de lo básico común, ya que si no se aporta a esto, en el corto y mediano plazo, la vulnerabilidad y el riesgo aumenta, con lo cual afecta la tasa de retorno, la tasa de descuento y el valor del activo financiero. Entonces cada dólar de inversión tiene que aportar a estos nuevos valores para generar valor realmente, donde se incluye lo social y lo ambiental como la base misma del valor.


Debemos recuperar el valor original de la economía desde una nueva relación social, desde un nuevo uso de la tecnología, desde la restauración de la capacidad creativa que implica la toma de deciones. Comunidades conectadas con la Tierra a través de sus territorios a la escala biorregional, que generan trazabilizabilidad y transparencia, para recuperar la reputación, como valor de la economía, y desde la integración de lo social y su relación con lo ambiental, como base del valor. Es un momento en que podemos medirlo cuantitativamente desde la base, y que podemos ver en tiempo real el comportamiento de los territorios, y cuando tenemos métodos y metodologías sociales y trabajo territorial para expandir procesos de legitimidad y transparencia de la gobernanza regenerativa en comunidades diversas. Podemos hacerlo bien y con belleza.



Una Nueva Lógica Económica

La lógica económica basada en la lógica de la vida en el planeta hace que todas las inversiones hagan parte de la red de la vida, pero ya no para controlarla sino para crear condiciones para más vida. Por eso no es un juicio a la adicción por querer más y expandirse, sino hacerlo en la dirección de la vida. Si hemos perdido el contacto con el efecto que las inversiones actuales hacen, el planeta mismo nos lo está recordando. Ya no sabemos dónde invertir porque el riesgo está demasiado alto debido al cambio climático, porque tenemos una ética diferente y queremos hacer un impacto real, porque estamos reinventando “productos financieros” que no son cambios de fondo, y sabemos que en últimas no van a funcionar para regenerar el planeta porque están basados en la lógica

de mercado, donde el valor recuperado e incipiente de los brotes regenerados se exportará fuera de la bioregión para pagar los retornos de los que ya tienen muchísimo. Pero claro les da tiempo para que los “expertos” se les ocurra otra cosa, como los mercados de más servicios ecosistémicos con su intrincada e irreal metodología para enormes extensiones de tierra y llena de intermediarios. Las líneas blandas de crédito de los bancos de primer piso no van a regenerar el planeta y hay que llevar las soluciones financieras mucho más arriba en la jerarquía financiera. El más y más y más no es el problema, es el cómo y dónde, se pone para expandir la capacidad de generar más vida o en acabar cualquier posibilidad para ella.


En la naturaleza la acumulación es la que más servicios presta. Son los grandes árboles, por ejemplo, con mucha biomasa quienes se conectan por miles y miles y miles de raíces a la inmensa y saludable red interconectada de cientos de especies de hongos y bacterias en el suelo que generan la fertilidad para sí mismo, y para otros árboles y otras plantas que a su vez, se relacionan con cientos de especies de animales, insectos, aves y mamíferos para crear bosque. En este momento la acumulación humana no se relaciona con nada sino consigo misma, es el ensimismamiento de una soledad muy profunda que vive en la ilusión que dar trabajo y consumir genera flujos abundantes.

Ya no hay manera de jugar por debajo de la mesa con agendas escondidas, o dar largas para generar otras estrategias, porque estamos en el momento evolutivo planetario, cuando todos nos estamos dando cuenta de lo que ocurre. Es un riesgo abrir el corazón y jugar transparentemente, pero es justamente esa transparencia que se necesita tanto en los territorios como en los procesos financieros que van a financiar la regeneración biorregional. Nos estamos volviendo transparentes como especie, querámoslo o no. Eso es lo que cada ser humano está viviendo. Nos estamos volviendo transparentes, nos estamos dando cuenta de lo que le pasa al otro, de las emociones de los demás. Nos estamos dando cuenta del campo colectivo cada vez más. El trabajo interno de cada uno es el de abrir y sanar el corazón, por lo tanto, debemos relajarnos en este flujo de energía que está generando la evolución planetaria. Que nos atraviese la energía evolutiva del planeta durante esta sexta extinción, y nos permitamos evolucionar con el planeta. Si en ese proceso hay cosas que esa energía debe sacar de nosotros, pues que nos purgue, paremos la identificación con la lógica de mercado simplemente porque hay un planeta que nos lo pide. Que emerja lo que seremos, es una metamorfosis. Que la Tierra expulse todo lo que parasita la identidad colectiva, todo lo que no nos gusta ver en el mundo y en nosotros mismos. Deja que la energía se lleve lo que no está en armonía con la vida, confía en tu corazón “si has perdido la esperanza, busca la esperanza en ti, si has perdido la confianza, busca la confianza en tu corazón”. Es desde ahí que la energía planetaria evolutiva actúa. Permite que la mente le diga sí al corazón.

¿Qué hacemos con todos los sistemas humanos que están basados en la lógica degenerativa? Cada sistema debe resolverse a sí mismo a través de los procesos de toma de decisiones de la gobernanza regenerativa. Tenemos procesos de organizaciones regenerativas que permiten abrir el corazón a nivel individual y trabajar colaborativamente a nivel colectivo. Tenemos principios de economía regenerativa y muchas formas locales de economías. Tenemos muchas metodologías de innovación social que permiten la toma de decisiones incluyente y la resolución de conflictos de forma que todos sanen y se escuche a niveles más profundos. Todo es posible y está demostrado. Lo tenemos todo excepto por la voluntad financiera para hacer parte de este proceso planetario.

Tomar el riesgo de invertir en la gobernanza regenerativa biorregional es tomar el riesgo de entrar en relación con la vida. Un terreno erosionado que se está regenerando debe conservar la biomasa que generan las pequeñas plantas en el suelo para almacenar un poco de agua de nutra a los microorganismos y de un poco de sombra para que otras semillas puedan germinar semillas de otras plantas medicinales1 y pioneros que generarán condiciones para el bosque abundante que viene. Un retorno de inversión para las comunidades y los territorios que buscan un flujo mínimo para restablecerse y regenerar es como arrancar las pocas plantas que crecen y pensar ilusoriamente que la tecnología o propuestas financieras a otro nivel, lo resolverá.


Y sí, puede que duela mucho, pero es el dolor de la expansión del corazón y estamos juntos en esto y si accedemos a abrir los flujos de recursos, aceptamos que se expanda el corazón más allá de cualquier sueño. La máxima tecnología que tenemos para regenerar el planeta y su capacidad de autorregularse, es la vida misma. Pero el dinero no lo manejan otras especies, lo maneja la gente. Es el momento de regenerar el planeta Tierra, lo sabemos, y también sabemos que todos somos un sistema interdependiente así que no sólo expongo un punto de apalancamiento sistémico para que pensemos en esto, sino una propuesta concreta.


Propuesta de Inversión en Bioregiones


Esta invitación es a permitir y facilitar la regeneración biorregional, primero con unos prototipos de gobernanza regenerativa a través del fortalecimiento de 7 procesos biorregionales en Colombia que hacen parte de la red de Colombia Regenerativa. Este proceso será sistematizado y documentado para la creación de una escuela de gobernanza basado en esta experiencia y su recombinación con varias experiencias nacionales y globales de la red global de comunidades regenerativas y otras redes.


Estamos desarrollando un plan de inversiones con los proyectos específicos y nos faltan 26 mil dólares para hacerlo. Pero los proyectos específicos sólo tendrán valor cuando se invierta en la regeneración de las comunidades, para eso necesitamos 5 millones y ya los proyectos del proceso está listo (detalles bajo pedido).


El proceso de gobernanza regenerativo tiene componentes como la resolución de conflictos, gobernanza financiera, generación y gestión de proyectos productivos colectivos, todo con evaluación cualitativa y cuantitativa. Para eso estamos buscando 3 millones de dólares. Los otros 2 millones de dólares son para la formación en biorregionalización de 200 iniciativas rurales y urbanas. Esta formación de 9 meses las prepara para comenzar la conexión comunitaria para hacer el proceso de gobernanza biorregional, lo que lleva a que entre un año y dos tendremos 200 bioregiones listas para más inversiones solamente en Colombia. Este número se da con lo que hoy tenemos mapeado, pero sabemos que son muchas más y que crecerían exponencialmente, no sólo en Colombia sino en toda Latinoamérica, porque la red y la conectividad del proceso regenerativo ya inició, y hay miles de proyectos e iniciativas de personas que están dispuestas a hacer los procesos de bioregionalización y de gobernanza. Con la creación del curso en bioregionalización y la escuela de gobernanza entre 3 y 4 años estaríamos hablando de miles de proyectos en bioregiones con procesos de transparencia, de conexión con el territorio y de gobernanza regenerativa donde se podría estar invirtiendo en laregeneración en toda Latinoamérica. Como ven, el potencial de inversión es grande.


El esquema de inversión implica un proceso filantrópico inicial para sostener los primeros atisbos regenerativos en los territorios para que la creación de abundancia comience. Esta abundancia está dada, en sus inicios, en múltiples capitales diferentes al monetario, como la conexión comunitaria, la seguridad alimentaria, la conservación y restauración de la biodiversidad, la sanación de traumas colectivos y personales, todos con un valor inmenso en sentido de aumento de vitalidad, que a su vez es un aporte fundamental a procesos productivos, que no son lo central, pero que jalan los procesos creativos de generación de valor. Los proyectos productivos están, entonces, pensados en la lógica la belleza y el bienestar y esto genera retornos que se desplazarán hacia los inversionistas, no sólo en autorregulación planetaria, sino monetariamente en las tasas y ciclos planetarios*.

*Recordemos que el crecimiento en los sistemas biológicos están entre 3 y 7% anual, siendo 7% sólo en momentos de gran abundancia y por cortos períodos (ej. primera ártica, etc). Las tasas normales son de 3 y 4%.


Algo muy importante, es que los primeros líderes emergentes de los procesos regenerativos que se están conectando en estas redes, o no, compartimos una conexión con la Tierra y es la Tierra la que está, en realidad, impulsando este movimiento. No se trata de que estemos “iluminados” ni mucho menos, porque no se trata de si una idea es mejor o otra, ya que hay una gran diversidad de posibilidades que emergen en todas las culturas y en todos los lugares, no es un proceso mental. Se trata de la lógica subyacente que funciona en todas partes del mundo porque son los principios de vida** funcionan en todos los sistemas vivos. No hay nada perfecto y aprender de los errores es, de hecho, parte de esos principios. Estamos alineándonos con la lógica de la vida planetaria, estamos planteando el proceso de seguir la emergencia de la vida. Es actuar desde la consciencia de ser interdependientes, de limpiar y conectar la fuerza vital para poder crear condiciones para la vida, resolviendo las necesidades del momento, a través de esa conexión toroidal que todos intentamos seguir. Por lo tanto no se trata de política, no se trata de seguir las mismas reglas humanas de control y cero riesgo, se trata de reconectarnos con el funcionamiento planetario de hacernos uno con la energía evolutiva y eso está pasando, es real. Así, la conexión de lo que sabemos a nivel personal con lo que ocurre a nivel colectivo, es el lugar donde emergen las nuevas condiciones para la vida.

** Los principios de vida de la biomímesis y los principios sistémicos se unen para convocar una mirada de los sistemas vivos basada en la biología cognitiva, la ecología, la cuántica y la sistémica.


Por lo tanto, una pequeña inversión filantrópica de 5 millones de dólares puede desencadenar un paisaje de inversión de impacto muy distinto a relativamente corto plazo, y se podría hacer más rápido, de hecho se debería hacer más rápido. Es el momento de ocuparnos de las transiciones (no preocuparnos por ellas) y darnos el tiempo para restablecer la autorregulación planetaria dando la posibilidad a cientos de miles de personas de recuperar su capacidad creativa y generar nuevos valores. Las condiciones de inversión, como lo dicen los autoras deReFi Laura Ortíz y Samanta Power, se deben dar en lo biorregional, para generar las estructuras locales, emergentes, que permitan retornos de inversión más estables en otros plazos. No serán a la misma velocidad pero el riesgo será mucho menor, por lo tanto serán inversiones más seguras


¿Quién levanta la mano primero? .



Referencias


Ángel, M., & Bohórquez, J. (2024). Biosistémica para la regeneración: Enfoque sistémico y biomimético para el trabajo biorregional. Revista REGENERATIO, 3(1), 48–69. https://doi.org/10.55924/ucireg.v3i1.37


Carney, Mark. 2021. Values: Building a Better World for All. Ed. signal. UK.

Ortíz, Laura. 2024. SVX Mx Informe de 10 de ReFi. https://www.linkedin.com/posts/svxmx_reporte- anual-svx-mx-2023-activity-7199100125388914690-sSN5/? utm_source=share&utm_medium=member_desktop

Power, Samantha, 2023-24. blog en línea. https://www.financeforgaia.com/




Kommentare


bottom of page